La única piloto contraincendios

La joven coruñesa Patricia Gómez Puentes lucha contra el fuego desde un helicóptero y le faltan unas pocas horas de vuelo para ascender a comandante.

«A los ocho años volé por primera vez en avión. Me dejaron entrar en la cabina y desde ese mismo momento supe que quería ser piloto». La coruñesa Patricia Gómez Puentes, de 28 años, es en la actualidad la única mujer piloto que trabaja en la lucha contraincendios en Galicia. En el 2010 llegó por primera vez a la base de helicópteros ubicada en el concello ourensano de Toén, tras haber estudiado en la AFN de A Coruña, prepararse para ser instructora de vuelo y llevar su currículo durante dos años por diversas empresas. Finalmente Inaer Galicia confió en su templanza, seriedad y trabajo. Fue la única mujer de su promoción, aunque un año antes hubiera otra aspirante que finalmente trabaja como azafata. Pese a su edad,Patricia pilota un SA330J, modelo Puma. Un helicóptero que transporta a 18 personas (la brigada y dos pilotos) hasta el lugar del incendio. Tras dejarlos recoge el agua en el bambi y se acerca a las llamas para lanzarla. «Volamos muy bajo, cerca de la tierra», dice. Pese a eso, afirma: «Es muy divertido y un tipo de vuelo que poca gente tiene la oportunidad de hacer».

Además de ser copiloto -le faltan horas para ser comandante-, Patricia es la responsable de las operaciones en tierra de las doce bases que tiene la empresa. De ella depende que todo esté preparado y a punto para salir en cualquier momento. «Nosotros siempre decimos que vamos a una emergencia y que nunca podemos convertirnos en ella. Es decir, que todo tiene que estar muy bien preparado. Y nunca asumimos riesgos innecesarios», afirma. Recuerda las primeras semanas en la base ourensana: «Sentías como los compañeros se cohibían. Pero nada exagerado. No estaban acostumbrados a tener una mujer en la base. Cuando me desplazaba a otras, algunos me decían que querían hacerse una foto conmigo, porque nunca habían visto a una mujer piloto».

Dice que en alguna ocasión sintió diferencias por ser mujer, pero muy pocas. Y sentencia: «Somos igual que ellos, tenemos las mismas capacidades y volamos igual. No me siento ni más ni menos que el resto. Las mujeres hemos ido entrando poco a poco en el mundo de la aviación. Cada vez más, sobre todo en compañía comerciales». Y cree que empiezan a conquistar el mundo de la aviación. Cuando no está en la base de Toén se desplaza al aeropuerto de Santiago a realizar gestiones, pero tampoco descuida el tiempo libre. Aunque asegura que con once horas y media de trabajo al día, poco le queda. Sin embargo saca tiempo para estudiar. Está en segundo curso de Administración y Dirección de Empresas por la UNED. «No siempre tuve claro que llegaría a trabajar y por si las moscas», dice. Además practica kárate y en invierno le gusta ir a esquiar. A pesar de su juventud, Patricia tiene muy claro lo que le diría a cualquier chica que soñara con ser piloto, como ella: «Yo lo tenía muy claro y mis padres lo vieron y me apoyaron. Yo les digo que se animen y estudien. Hay mujeres que creen que solo pueden ser azafatas, eso lo he oído, y no es así». José Candal es el director de operaciones de la empresa, en donde lleva más de veinte años, y vuela junto a Patricia. No pierde ni un segundo en señalar: «Es un trabajo de mucha responsabilidad. Ella mira y controla todos los datos y yo me despreocupo». Qué más se puede decir.

 

NOTICIA DE LA VOZ DE GALICIA

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